sábado, 21 de febrero de 2015

El Salvador: El regreso de la mano dura contra las pandillas


Salvador Sánchez Cerén durante su última visita a México. Foto: Eduardo Miranda
Salvador Sánchez Cerén durante su última visita a México.
Foto: Eduardo Miranda
SAN SALVADOR (apro).- Raúl Mijango, exguerrillero y negociador de un polémico proceso de tregua y pacificación entre las pandillas de El Salvador, criticó duramente al gobierno de izquierda que preside el también exguerrillero Salvador Sánchez Cerén, por retornar a la política del “manodurismo”, es decir, la represión contra el pandillerismo como método de solución a la criminalidad y la violencia en general que ubica a esta nación centroamericana como una de las más peligrosas del mundo.
En 2012 la tregua entre las pandillas o maras –como se conocen a estas agrupaciones en Centroamérica– trajo como consecuencia una drástica reducción en la cifra de homicidios que, de un promedio diario de 15, pasó a 5 en menos de 48 horas de implementado el pacto. Entonces, los pandilleros acordaron no matarse entre sí ni a terceros que incumplieran sus reglas, como es el no pago de las extorsiones.
Mijango aseguró a Apro que el gobierno, a través del “manodurismo”, alienta los grupos de exterminio, en el que podrían estar participando elementos policiales. El activista y promotor de un “diálogo” pacificador que incluya a las pandillas cree que el gobierno ha sido incapaz de resolver el tema de la criminalidad y por ello recurre a opciones ya fracasadas.
De hecho, se trasladó al penal de máxima seguridad conocido como “Zacatraz” –en alusión a Alcatraz, pero ubicado en la ciudad de Zacatecoluca– a los líderes nacionales de la Mara Salvatrucha y del Barrio 18 que estaban en penitenciarías comunes. La permanencia de estos delincuentes acusados de homicidios, extorsiones y secuestros en penales comunes había sido una concesión otorgada durante el establecimiento de la tregua que data de marzo de 2012.
El país más violento
Mijango estimó que las opciones para dialogar se han cerrado y hasta se solicitó a la Organización de Estados Americanos (OEA) que dejara de colaborar con la tregua entre las maras. La organización continental apoyó la tregua desde sus inicios hasta la llegada en marzo de 2014 del nuevo gobierno. En varias ocasiones las más altas autoridades de la OEA llegaron a El Salvador para apoyar el esfuerzo hecho por Mijango y por el vicario castrense Fabio Colindres, los dos hombres visibles de la llamada tregua mara.
–¿Cuál es su opinión acerca del incremento de homicidios y enfrentamientos de policías y pandilleros? –se le pregunta a Mijango.
–Hay un proceso de reducción de violencia que se inició a principios de marzo de 2012, que es un proceso que hasta la fecha se mantiene vivo, pero ha atravesado diferentes etapas: una primera de 15 meses que fue de mucho éxitos que logró reducir la tasa de homicidios de 70 por cada 100 mil habitantes a un promedio de 41 por cada 100 mil.
“Obviamente, a partir de que el gobierno, a través del ministro de Justicia y Seguridad, Ricardo Perdomo, tomó la decisión de no seguir facilitando las condiciones para que ese proceso se mantuviera, se generó un fenómeno: la tasa de homicidio se volvió a recuperar porque ya no había facilidades para poder intervenir y de alguna manera disipar los conflictos que terminan cobrando la vida de las personas.
–Actualmente hay incremento de homicidios…
–Esa tendencia de recuperación de homicidios se mantiene desde que llegó el ministro Perdomo. El nuevo gobierno le da continuidad a la acción que él estableció. El resultado es que finalizamos el año 2014 siendo el país con la tasa de homicidio más alta del mundo. Según el Instituto de Medicina Legal alcanzamos un promedio de 68.6 homicidios por cada 100 mil habitantes, desplazando, inclusive, a Honduras del lugar que éste había mantenido por mucho tiempo.
“Esto expresa que si se quiere ser efectivo en la reducción de violencia y la tasa de homicidios, hay que favorecer el desarrollo del proceso que tiene como base la búsqueda de reducir los niveles de violencia por vías más civilizadas, renunciando de una vez por todas al concepto de ‘manodurismo’ que ha demostrado no resolver el problema.
“La tregua”
–¿El gobierno ha retomado el ‘manodurismo’ de años anteriores? ¿Ha vuelto sólo al concepto de represión?
–Tengo que lamentar que este nuevo gobierno, a pesar de su discurso de apertura, en la práctica lo que ha hecho es volver a endurecer las medidas para enfrentar este problemas, ha regresado al ‘manodurismo’ alentando a los grupos de exterminio en los cuales, incluso –dicho por el mismo director de la PNC– participan efectivos de la corporación.
“Eso es delicadísimo. En lugar de buscar formas inteligentes de cómo erradicar el problema, se recurre a la fuerza, que lo único que demuestra es la incapacidad para resolver los problemas por vías inteligentes y civilizadas”.
–¿Cómo valora la cantidad de enfrentamientos en la que aparecen policías muertos y heridos?
–Terminamos 2014 ocupando el primer lugar del país más violento del mundo. Iniciamos 2015 casi con el mismo promedio de 14 a 15 muertos al día. Son los mismos niveles que teníamos al finales de 2011 y principios de 2012, antes de que comenzáramos el proceso de reducción de violencia a la que se le dio por llamar la tregua.
“¿Qué es lo que se hizo? Lo que creemos es que la solución más eficaz para resolver estos problemas es por la vía del diálogo. Incentivamos a los miembros de pandillas para que recuperaran la actividad del diálogo y buscaran entendimientos que hicieran posible frenar los homicidios. Es lo que pasó el 17 de enero pasado, cuando hubo un acuerdo entre las pandillas para hacer un nuevo esfuerzo, como gesto de buena voluntad, con el propósito de disminuir los niveles de violencia.
–¿Ha funcionado esa tregua?
–Bueno, ¿qué paso?… que nuevamente se redujeron los niveles de violencia. Es más, tuvimos un día que por efectos de estas acciones no tuvimos algún homicidio a nivel nacional.
–Pero no es lo que está sucediendo actualmente…
–¿Qué es lo que está sucediendo ahora? Que en vez de ayudar y potenciar esta buena voluntad de las pandillas, lo que el gobierno está haciendo es endureciendo la forma en cómo le da tratamiento a este problema: han seguido operando grupos de exterminio, se vuelven más recurrentes los supuestos enfrentamientos, y digo supuestos porque cuando uno levanta la información de terreno, lo que la gente de las comunidades no cuenta es que fue la policía la que llegó disparando primero y para justificar la acción la presenta como enfrentamiento, pero que en la práctica quien llega disparando es la policía.
–¿Se puede confirmar esto?
–Eso se confirma en los resultados. Porque ¿cómo es eso de que el que ataca al final de cuentas es el que sale perdiendo? Los que sabemos de cosas militares, sabemos que el que ataca siempre lleva cierto nivel de alevosía y ventaja y que algún resultado se asegura previamente.
“En estos casos no resulta ser así. En estos casos siempre se presenta que la pandilla ataca, pero es la que resulta perdiendo. Hay algo que es necesario revisar porque la información que recibimos de las comunidades es otra y no la que se dice oficialmente.
–¿Cómo ve el discurso de la campaña electoral?
–Es lamentable que nuevamente, porque estamos en campaña electoral, se recurra a la demagogia del discurso ‘manodurista’ ya que es el que gana votos. Lamentablemente, con esto este problema no se resuelve. Por años se ha demostrado que la acción ‘manodurista’ en lugar de resolver el problema, lo agrava.
“Percibo que esta administración ve en esa dirección. Todos los hechos, el discurso, la tonalidad del discurso, van en esa dirección. Yo lo lamento porque eso cierra espacios para la búsqueda de soluciones inteligentes y civilizadas a este problema de la violencia social.
–¿Dónde está usted ubicado en este momento? ¿A qué sector representa?
–Como realmente no hubo espacios para que pudiéramos seguir desarrollando el proceso de reducción de violencia en el que estábamos, porque el gobierno nos cerró posibilidades, hay que destacar que desde que llegó el ministro Ricardo Perdomo no se permitió que monseñor Fabio Colindres y su servidor entráramos nuevamente a los centros penitenciarios.
“En la medida que se han cerrado los espacios, en esa medida nos hemos quedado limitados a dar nuestro aporte a la reducción de violencia promoviendo diálogos a nivel local, consolidando los proceso que se iniciaron en los municipios libres de violencia. Estamos tratando de continuar en la dirección de cómo se resuelve el problema desde una perspectiva muy local y focal. No impacta a nivel nacional, pero no es porque no sea nuestro deseo, sino porque no se permite ir más allá de lo que nuestras posibilidades dan.
http://www.proceso.com.mx/?p=396499

lunes, 16 de febrero de 2015

"Es clave empezar un proceso de justicia", dice Almudena Bernabeu

Por Juan José Dalton
Abogada del proceso por el asesinato de 6 Jesuitas en 1989 en El Salvador
SAN SALVADOR
La abogada española oriunda de Valencia y querellante en el caso del proceso por asesinato y terrorismo contra seis sacerdotes jesuitas en El Salvador (1989) que se sigue en la Audiencia Nacional Española, consideró que la beatificación ordenada recientemente por el Vaticano del obispo mártir salvadoreño Oscar Arnulfo Romero y la apertura del juicio contra los presuntos responsables de la masacre de los jesuitas, pudieran ser hechos que se celebrarían en paralelo en 2015.
Bernabeu, en declaraciones a LA OPINION, consideró que la próxima beatificación de Romero, asesinado en el púlpito en 1980 por escuadrones de la muerte de ultraderecha que lo acusaban de ser "cura subversivo y comunista", lo convierte en "símbolo de unidad de los salvadoreños".
La abogada, quien reside en San Francisco, y respondió su teléfono mientras estaba en Londres en viaje de trabajo, asegura por otra parte, que tiene la convicción que pronto se abrirá el juicio por los jesuitas asesinados en 1989 por tropas especiales salvadoreñas, ya que Estados Unidos podría extraditar a un ex alto oficial que está preso en Boston y espera que se obtenga el primer veredicto de culpabilidad en el caso de la masacre del jesuita Ignacio Ellacuría y sus colegas de la dirección de la Universidad Centroamericana (UCA), de El Salvador, en momentos que este país era abatido por una guerra civil (1980-1992).
Con el asesinato de Romero se inició en El Salvador la guerra civil en 1980; con la masacre jesuita en noviembre de 1989 la guerra perdió apoyo internacional y se abrió paso a las negociaciones y diálogo que finalmente terminaron un pacto conocido como Acuerdo de Paz de Chapultepec, el 16 de enero de 1992, auspiciado por Naciones Unidas (ONU).

¿Qué impresión le produce a usted, que ha trabajado en el tema de derechos humanos, la beatificación de monseñor Romero?

Yo creo que si de verdad había un ejemplo, un ícono de justicia y reconciliación en El Salvador, es la persona de Oscar Arnulfo Romero. Creo que es precioso y a él le habría encantado haberse transformado en este símbolo de unidad para los salvadoreños.
Es clave, es el principio, pero es el principio más seguro de El Salvador y para el futuro de El Salvador, empezar un proceso de verdad, de justicia y de reconocimiento de las víctimas, comenzando por honrar a monseñor Romero porque es –lo digo con todo cariño– una figura segura y unifica a los salvadoreños como pocas cosas lo han hecho.

¿El significado?


Como abogada llevamos el caso desde en el 2003, en Fresno, EEUU, contra el capitán Álvaro Saravia.
Es algo que me enorgullece mucho. El juez entonces al dictar sentencia dijo que el asesinato de Romero era un crimen de una sola persona, pero que a pesar de ello, se consideraba un crimen de lesa humanidad. El sentido de asesinar a Romero, fue algo así como asesinar a todo El Salvador. Romero era el símbolo de la gente salvadoreña y su muerte simboliza la muerte y el dolor de muchos. Entonces, creo que empezar este proceso de canonización, reconocer su pelea, lo que él creyó y el modo en que vivió y las creencias del espíritu de la religión cristiana, yo creo que es fundamental para El Salvador.

Vamos a tener un santo cuya muerte está impune...

Efectivamente, creo que es una paradoja, y que de un modo u otro se va a tener que resolver y creo que esto va a incentivar para que aún se le olvide menos y no se olvide a El Salvador en donde no hay ni justicia ni verdad con respecto a su asesinato. O si la hay, por lo menos no se ha oficializado.
En la edad media era posible tener un santo sin tener justicia, pero en 2015 eso es imposible. Esto es imparable, yo lo que creo es que esto es otro paso más en un proceso en el que está inmerso El Salvador.

¿Cómo está el proceso del caso de los jesuitas en la audiencia española?

Está muy interesante. Sin poder revelarte mucho en este caso, puedo decir que desde hace
aproximadamente un año y medio desde que se dictara sentencia contra ex general Inocente Orlando
Montano (por delitos de fraude migratorio en un tribunal de Boston), quien todavía está en una cárcel de Estados Unidos por perjurio, estamos trabajando mucho porque se materialice la extradición hacia
España.

¿Qué nos puedes adelantar al respecto?

Lo único que te puedo adelantar sin entrar en muchos detalles es que estamos en las conversaciones finales de cara a que tenga lugar esa extradición, así que estamos en la recta final y preparándonos para una respuesta definitiva por parte de las autoridades estadounidenses. Entonces, el juicio en España se podría realizar al mismo tiempo que se beatifica a monseñor Romero. Va a ser un año muy especial y de transformación para El Salvador.

¿Qué pasa con los más de una docena de oficiales que están acusados y que residen en El Salvador?

Si se extradita a (Inocente Orlando) Montano [uno de los sospechosos] a España, se abriría el proceso y se abriría el juicio; la legislación española pone como requisito la presencia física de alguno de los imputados. Ya no le correspondería al juez Eloy Velazco, de la Audiencia Nacional de España, sino a un tribunal colegiado con tres jueces, quienes conocerían las pruebas que hemos aportado. Esto implica que se presentarían testigos adicionales, prueba adicional, y por supuesto, el imputado presentaría su propia línea de defensa porque hasta ahora ninguno de los imputados ha querido defenderse. Por supuesto, todos los derechos de Montano estarían protegidos, en el sentido de que presentaría a sus abogados y sus testigos. Tendría un veredicto de culpabilidad, si Dios permite. Sería el primer juicio de culpabilidad en el caso de los jesuitas

www.laopinion.com

http://www.laopinion.com/noticiaslatinoamerica/article/20150215/Es-clave-empezar-un-proceso-de-justicia&timediff=0

domingo, 1 de febrero de 2015

La Iglesia salvadoreña dialoga con las bases de las maras en la cárcel

Por Juan José Dalton (El País)
SS- 01.02.2015
A finales de enero la noticia se esparció como fuego en la prensa local y en las redes sociales: representantes de varias iglesias protestantes de El Salvador habían visitado las cárceles donde se encuentran recluidos los líderes de las pandillas o maras, como se conoce a los grupos violentos. Este domingo, y a través del obispo auxiliar de San Salvador, monseñor Gregorio Rosa Chávez, la Iglesia Católica confirmó que se “ha iniciado un diálogo informal” con las bases de las pandillas a fin de “buscar juntos la paz”.
Algo se está cocinando. El pasado 17 de enero, los líderes de las principales pandillas, en su mayoría en cárceles locales, establecieron una segunda tregua, en la que supuestamente acordaron evitar matarse por disputas de territorios u otras causas y dejar de atacar a agentes del Estado, como lo estaban haciendo desde el año pasado cuando 39 policías murieron asesinados en ataques o emboscadas. Solamente en este enero, otros siete policías se han sumado a esa fatal lista.
“Con satisfacción informamos de que desde el día sábado 17 de enero del corriente año, estamos impulsando en todo el país un gesto unilateral de buena voluntad [la segunda tregua], que busca contribuir en la reducción de la violencia; sus efectos ya se hacen sentir en la drástica disminución que ha experimentado la tasa de homicidios”, se lee en el primer inciso del comunicado difundido por los líderes de la Mara Salvatrucha (MS13), Barrio 18, Mara Mau-Mau, Mara Máquina y Mirada Locos 13, así como un grupo de presas y presos comunes.
Once personas mueren al día en El Salvador, uno de los países más violentos del mundo
La Iglesia Católica no reconoce la tregua como tal, menos una negociación, lo que aclara el obispo Rosa Chávez: “La palabra negociación no entra en este planteamiento, entra la palabra diálogo, que eso supone escuchar y dar a la gente oportunidades. Con el diálogo llegamos a las bases [de las pandillas], de los jóvenes que están en la colonia, en los caseríos, en el barrio y que quieren que se les escuche y que se les den oportunidades para salir de las pandillas”.
“Son en las parroquias que están en todo el país donde se conoce a las bases, a los que obedecen órdenes dentro de las pandillas; es con ellos que los párrocos y la gente de la iglesia, desde hace vario tiempo están manteniendo un diálogo. Un diálogo que tiene varios elementos, dos de ellos: recoger las mejores prácticas de la iglesia y la otra es apostarle a la unidad de las familias”, aclaró el segundo jerarca de la Iglesia Católica local.
Añadió que “hasta hoy no se ha planteado con tanta claridad ni contundencia el diálogo de parte de la Iglesia, pero creo que el momento llegó porque estamos en una campaña política, donde creo que el tema se devalúa porque se convierte en un momento de cómo adquirir votos y no en cómo ayudar a una solución, y es esto lo que buscamos”, explicó el religioso. Se refería que el tema del diálogo con las pandillas o, por ejemplo, la primera tregua —que se negoció en marzo de 2012, misma que logró reducir drásticamente los homicidios, de 15 a 5 diarios— han sido atacados políticamente, es especial en momentos de campañas electorales.
El Gobierno que preside el exguerrillero Salvador Sánchez Cerén ha dicho que “no dialoga ni negocia con las pandillas, que son grupos fuera de la ley”. Para enfatizar su posición la semana pasada hizo aprobar en el legislativo, casi por unanimidad un paquete de reformas para endurecer y agilizar las investigaciones y los procesos judiciales en contra de quienes asesinen a policías, soldados o fiscales, así como aquellos que cometan graves delitos como masacres y secuestros. No obstante, Iglesia Católica propone un enfoque humano frente a las medidas gubernamentales y declara que “la represión debe ser la última respuesta a esta situación”. “Si nos vamos por este camino (de represión), estaremos contando muertos todos los días, y eso no lo quiere Dios, ni las familias salvadoreñas”, indicó el obispo Rosa Chávez.
La Iglesia Católica, y en general las Iglesias protestantes como la Anglicana, la Luterana y las distintas congregaciones evangélicas, hablan de un cambio de enfoque diferente de la represión y la las “manos duras”, que como recuerdan, “la medicina fue peor que la enfermedad”, dado que ante el embate del Estado las maras se reorganizaron, se cualificaron y se armaron. Así las cosas, en 2014 el promedio de homicidios se elevó a 11 diarios y la tasa pasó de 40 a 60 por cada 100.000 habitantes, lo que según Naciones Unidas (ONU), hacen de El Salvador uno de los tres países más peligrosos y violentos del mundo.