SAN SALVADOR - La Policía Nacional Civil (PNC), de El Salvador capturó ayer a más de un centenar de presuntos pandilleros, miembros de las llamadas maras, por medio de un "megaoperativo" en el que participaron 612 agentes policiales, incluidos miembros de los cuerpos especiales.
miércoles 7 de mayo de 2008
La policía salvadoreña captura a más de cien pandilleros en un gran operativo
martes 29 de abril de 2008
Motín sangriento en Honduras
SAN SALVADOR -Autoridades y especialistas en violencia no se cansan de repetir que “las cárceles en Centroamérica son una bomba de tiempo”, pero poco o casi nada se hace para evitar los estallidos, como el último que ocurrió el sábado pasado en el penal de San Pedro Sula, al norte de Honduras, donde nueve reclusos fueron asesinados con salvajismo. Otros dos presos prisioneros están heridos, tras un episodio que se investiga entre pandilleros de las maras y miembros de otras bandas criminales.
El ministro de Seguridad de Honduras, Jorge Rodas Gamero, se trasladó en horas de la tarde del sábado al penal, suspendió temporalmente al director del mismo, el subcomisario Nazir López, y nombró una comisión para investigar los hechos, entre ellos, la evidencia de armas en el interior de la cárcel. (Publicado en El País: http://www.elpais.com/ ).
jueves 24 de abril de 2008
Desciende el número de homicidios en El Salvador por primera vez desde 2003
SAN SALVADOR - Quizás no sea suficiente, pero los salvadoreños amanecieron ayer con una buena noticia: los homicidios disminuyeron durante el primer trimestre de este año en un poco más del 10%, según demuestran las estadísticas del Instituto de Medicina Legal, la Fiscalía General y la Policía Nacional Civil (PNC). Es el primer descenso que se registra en los últimos cinco años, desde 2003.
Al terminar 2007, la tasa de homicidios se situó en 61 por cada 100.000 habitantes, cinco veces más de lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera epidemia. Si la tendencia de la baja de los homicidios se mantiene, la tasa podría bajar en 2008 aproximadamente a 55 por cada 100.000 habitantes, que, a pesar de eso, continuaría siendo la más alta de Latinoamérica, según datos de la OMS. (Publicado en El PAÍS http://www.elpais.com/ ).
martes 22 de abril de 2008
La fuerza de la unión
SAN SALVADOR - Hace uno o dos meses nadie se lo hubiera ni siquiera imaginado, pero el resultado de dos encuestas electorales la semana pasada se habrían convertido en un catalizador para que los líderes políticos salvadoreños dieran un giro trascendental: la búsqueda y conformación de dos bloques poderosos, uno de derecha y otro de izquierda, que se enfrentarán en las elecciones generales de 2009, y en las que por el momento la ex insurgencia del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) se perfila como favorito. El partido oficialista, Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), al verse perdedor en las encuestas de Borge & Asociados (B&A) y en LPG-Datos, ambas publicadas en los diarios más conservadores, inició rápidamente conversaciones directas con el Partido de Conciliación Nacional (PCN) y Partido Demócrata Cristiano (PDC), con el objeto de negociar un acuerdo de alianzas o de coaliciones para las elecciones de enero y de marzo de 2009. Las primeras serán legislativas y municipales; la segunda será presidencial.En la otra cara de la moneda, lo mismo: el FMLN tratará de atraer a las fuerzas moderadas de izquierda: al Centro Democrático (CD) y al Frente Democrático Revolucionario (FDR).
Julio Hernández, líder del Frente Democrático Revolucionario (FDR), afirmó a EL PAÍS que la dirección de su partido se reunió el sábado y llegó a la conclusión siguiente: en 2009 las presidenciales estarán definidas entre Rodrigo Ávila, candidato de ARENA y Mauricio Funes, candidato de FMLN. Por otra parte, se aprecia la necesidad de tener el control de la Asamblea Legislativa (parlamento).
“La tesis del FDR es que hay que buscar el acercamiento entre las fuerzas de izquierda y las fuerzas progresistas para lograr una correlación que permita gobernabilidad democrática”, dijo Julio Hernández, en coincidencia con Roberto Lorenzana, encargado por el FMLN para las alianzas políticas, quien ha llamado a CD y FDR a conformar una coalición.
“Estamos abiertos a construir una estrategia común para que las fuerzas de izquierda en su conjunto podamos tener mayoría legislativa. ¿De qué serviría que la oposición ganara la presidencia en marzo si en enero no se habrían generado las condiciones de gobernabilidad democrática?”, apuntó el dirigente del FDR.
“Hay que pasar de las señales de humo a conversaciones directas. Hasta ahora hemos escuchado, tanto de Funes como de otros líderes del FMLN, declaraciones públicas. Pero en el nivel privado no se han producidos señales. Hay que pasar de la voluntad a construir una nueva realidad”, afirmó finalmente Julio Hernández.
La izquierda nunca ha estado en el Gobierno en El Salvador. Tras los acuerdos de paz que pusieron fin a la guerra civil (1980-1992), ARENA ganó consecutivamente en las tres elecciones presidenciales que han ocurrido. El posible triunfo de Funes en 2009 llevaría a El Salvador a una situación históricamente nueva y reforzaría la racha de triunfos de partidos de izquierda y de centroizquierda en Latinoamérica. (Publicado en EL PAÍS http://www.elpais.com/ ).
Autor: Juan José Dalton
Fecha: 22 de abril de 2008
viernes 18 de abril de 2008
Al menos 13 muertos en un accidente de autobús en El Salvador
SAN SALVADOR - Un autobús del servicio interprovincial, en la zona occidental de El Salvador, ha caído este miércoles por un precipicio de más de 40 metros de profundidad, en un accidente que ha causado la muerte de al menos 13 personas y ha dejado heridas a decenas —se teme que puedan ser más de 60—, según informes preliminares de los cuerpos de socorro.
El accidente se ha producido a primera hora de la mañana, precisamente en un día en que los colectivos del transporte público salvadoreño habían decretado una huelga en protesta por el alto coste de los combustibles.
Se trata de un autobús de la ruta 235 que, según policías locales en el lugar de los hechos, transportaba a unas 75 personas. "El bus iba topado [repleto], precisamente por el paro del transporte", ha asegurado un agente de seguridad. El accidente ha ocurrido en las cercanías del puente Guajoyo, en el municipio de Metapán, provincia de Santa Ana, a 90 kilómetros al noroeste de San Salvador.
"Tenemos al menos 12 muertos; quedaron unos encima de otros, otros están entre los hierros retorcidos del bus", ha afirmado Ricardo Rosales, un miembro de la Cruz Roja Salvadoreña (CRS), que participaba en las labores de rescate. Una joven maestra ha muerto en el Hospital de Metapán. Miembros de Medicina Legal y de la fiscalía han advertido de las dificultades para el reconocimiento de cadáveres, porque ayer aún no había sido posible sacar a todos los cuerpos del interior del vehículo accidentado. Entre los heridos, 47 están graves y han sido trasladados a diversos centros hospitalarios de El Salvador, ya que los de las ciudades de Santa Ana y Metapán no llegaron a dar abasto.
Los investigadores aseveran que la causa del accidente puede haber sido la excesiva velocidad del autobús, cuyo conductor disputaba el paso con otro vehículo en medio de una curva.
El último accidente de gravedad en El Salvador ocurrió el 15 de enero de 2002; en él fallecieron 22 pasajeros en la carretera hacia Tacuba, en Ahuachapán, también en el oeste del país. (Publicado en EL PAÍS: http://www.elpais.com/ ).
lunes 14 de abril de 2008
Centroamérica, sitiada entre el crimen y la represión
SAN SALVADOR - En amplias zonas de El Salvador se observan estampas muy parecidas a las que se vivieron durante la época de la guerra civil (1980-1992): unidades de soldados y policías patrullando las calles, policías en retenes de carreteras, sitios diurnos y nocturnos y registros en barrios pobres con la presencia de medios de prensa para transmitir en directo la brutal captura de “sospechosos”.
La diferencia entre lo que sucedía antes y lo que sucede ahora es que durante la guerra se perseguía al “subversivo comunista” y en la actualidad, al pandillero o marero. Para algunas autoridades de la actual política de seguridad en El Salvador, basada en la dura represión del delincuente, la diferencia es mínima. De hecho, según el presidente salvadoreño, Elías Antonio Saca, impulsor del cuestionado Plan Súper Mano Dura, “las pandillas son peores que el terrorismo”.
Por eso, en la actualidad, al igual que durante el conflicto bélico, planea el fantasma de la guerra sucia: aparecen cadáveres de jóvenes con las manos atadas en la espalda, con señales de tortura y con un disparo en la nuca. Otros son ametrallados desde vehículos o motos en marcha. El pasado sábado, dos jóvenes, Daniel Alberto Vásquez Guevara, de 25 años, y su amigo Juan Carlos Arévalo García, de 17, fueron secuestrados; fueron encontrados horas después acribillados a balazos, en la zona de San Antonio Chávez, en la oriental provincia de San Miguel.
“Se estigmatiza al joven de barrio y se dice que es pandillero; se generaliza con que todas las pandillas son crimen organizado. Al final, lo que se hace es criminalizar la pobreza”, explica Jeannette Aguilar, experta en pandillas juveniles y directora del Instituto de Opinión Pública de la jesuita Universidad Centroamericana (IUDOP). Las maras no se han quedado con los brazos cruzados: su organización es ahora más sofisticada, compartimentada y clandestina, según informes policiales.
En la década de los ochenta, cientos de miles de salvadoreños emigraron a Estados Unidos huyendo de la guerra. La mayoría se estableció en los barrios pobres de Los Ángeles. Ahí nacieron las pandillas Mara Salvatrucha y Mara 18, en un principio integrada por jóvenes rebeldes, amantes del rock y de la vida loca, ligada al consumo de drogas.
Muchos de estos mareros fueron perseguidos y deportados de Estados Unidos. Así comenzó un tránsito imparable que hizo proliferar las maras por la llamada Ruta del Migrante: Guatemala, El Salvador, Honduras, los Estados fronterizos de México y las principales ciudades estadounidenses (Los Ángeles, San Francisco, Nueva York y San Francisco, entre otras).
Los planes Mano Dura (El Salvador), Puño de Acero (Honduras) o Escoba (Guatemala) —políticas ancladas en la represión— fueron apoyadas por Washington tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 como parte de la lucha contra el terrorismo, que también incluía un endurecimiento de la política migratoria. Desde 2003, El Salvador se convirtió en una especie de centro coordinador contra el pandillerismo a través de la celebración anual de una Convención Internacional Antipandillas, que la semana pasada tuvo su cuarta edición y en la que se reunieron cerca de 350 expertos y agentes policiales de El Salvador, Estados Unidos, México, Honduras, Guatemala, Puerto Rico y Costa Rica.
“Las conclusiones de dichos cónclaves llevan a lo mismo: la represión. Ahora están haciendo énfasis en aspectos de información e inteligencia. Lo que puedo decir, de acuerdo a nuestra experiencia, es que estos planes han fracasado; la violencia y los homicidios se han incrementado. La misma policía ha reconocido que, después de cinco años, las pandillas han incrementado su número de integrantes”, aseguró Benjamín Cuéllar, experto en derechos humanos e integrante de la Coalición Centroamericana para la Prevención de la Violencia Juvenil (CCPVJ), organismo que sostiene también que las convenciones han servido para justificar el incremento de los presupuestos policiales y a Washington le vale para asegurarse el “dominio en la zona en temas de seguridad”.
La mejor receta, la prevención
Hace cuatro años que el sacerdote español Antonio Rodríguez, de 35 años de edad, dirige un plan de prevención contra la violencia en la ciudad salvadoreña de Mejicanos, donde ejerce como párroco. “En este año me capturaron a 16 jóvenes que estaban integrados a mi parroquia. Los acusan de ser mareros, pero son jóvenes expulsados de sus hogares pobres y desintegrados. Los capturaron de madrugada, rompieron las puertas de sus casas para capturarlos, los golpearon y dejaron con miedo a todas sus familias... Amplias zonas de Mejicanos, de Zacamil y de Ayutuxtepeque [alrededores de San Salvador, la capital] están sitiadas por soldados y policías armados. ¡Ahora nadie quiere ir a los planes de prevención porque tienen miedo ser capturados y enviados a la cárcel! Otros jóvenes han sido asesinados”, denuncia indignado el sacerdote.
Los jóvenes salvadoreños no tienen muchas opciones: la migración en busca de trabajo y bienestar, que afecta a un tercio de la población de casi seis millones de habitantes, ha redundado a su vez en un incremento de la desintegración de la familia. La historia de cada pandillero responde a un patrón de violencia cíclica que recorre invariablemente el camino entre la víctima y el verdugo.
Así lo explica el experto Benjamín Cuéllar: “Es cierto que [los pandilleros] se matan por rivalidades, que están en el narcomenudeo y en las extorsiones. Sin embargo, el Estado autoritario que se ha impuesto sólo pone en la mira a las pandillas y deja de lado el crimen organizado, con nexos políticos y con los grandes poderes económicos. Es decir, aquí hay que cambiar muchas cosas y visiones; de lo contrario seguiremos en un círculo vicioso”. (Publicado en EL PAÍS: www.elpais.com ).
Cónclave internacional en El Salvador para analizar la violencia de las pandillas
SAN SALVADOR - La 4ª Convención Internacional Antipandillas fue inaugurada ayer en un hotel de la costa occidental salvadoreña, en la provincia de Sonsonate, con la presencia del ministro de Seguridad y Justicia de El Salvador, René Figueroa, y el embajador de Estados Unidos, Charles Glazer. El evento reúne en el país centroamericano a unos 350 especialistas en temas relacionados con la violencia de las pandillas, especialmente agentes policiales de Estados Unidos, México, Puerto Rico, Guatemala, Honduras, Panamá, Costa Rica y El Salvador.
El objeto, según los anfitriones del evento, la policía y el Ministerio de Seguridad Pública de El Salvador, consiste en analizar y discutir los problemas que causan las pandillas —conocidas en Centroamérica como maras— y su vínculo con el crimen organizado. Oficialmente se cree que las pandillas son las autoras de la mayoría de los crímenes en El Salvador, que tiene la mayor tasa de homicidios de Latinoamérica: 60 por cada 100.000 habitantes.
El lema de la presente convención, que se extenderá hasta el viernes, es El intercambio de información, nuestro reto. La delegación salvadoreña presentará una ponencia sobre la “integración de esfuerzos y ejecución de acciones policiales frontales contra las pandillas”.
Por su parte, los representantes del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos presentarán estudios bajo los títulos de La incursión de los pandilleros en Internet, Las pandillas y el sistema penal y El sistema de huellas digitales regionales de pandillas.
Estas convenciones se realizan desde 2005, dos años después de que El Salvador pusiera en marcha los planes de Mano Dura, cuestionados por organizaciones independientes y de derechos humanos por estar centrados únicamente en acciones represivas. Especialistas como Jeannette Aguilar, de la jesuita Universidad Centroamericana (UCA), advirtieron constantemente de que la represión traería mayor violencia.
De hecho, las autoridades salvadoreñas informaron el lunes de que los miembros de las maras —principalmente la Salvatrucha y la 18— se habían incrementado hasta casi un 30%. Es decir, mientras en 2005 había 10.000 pandilleros registrados en El Salvador, en la actualidad sobrepasan los 13.000. Al mismo tiempo, más de 5.000 líderes de las maras se encuentran en prisión.
Las autoridades regionales estiman que en México, Guatemala, Honduras y El Salvador el número de pandilleros alcanza los 100.000, mientras que en Estados Unidos hay unos 800.000 de varias nacionalidades, según datos oficiales. (Publicado en EL PAÍS: http://www.elpais.com/ ).

